Expertos reiteran que los beneficios de las vacunas contra el COVID-19 sobrepasan los riesgos

Como todo antibiótico, medicamento y producto que se utiliza para el tratamiento o prevención de enfermedades, siempre se deben medir los riesgos versus los beneficios a la hora de evaluar si es o no lo más recomendable para el paciente.

Con eso en mente, varios expertos locales advirtieron que aún es muy temprano para alarmarse tras la decisión tomada a nivel nacional de suspender la distribución y administración de la vacuna de Johnson and Johnson contra el COVID-19 para investigar reportes de, hasta el momento, seis casos en Estados Unidos de personas que desarrollaron coágulos sanguíneos unas dos semanas después de haber sido vacunados.

La incidencia de trombosis asociada es mínima. No me preocuparía por eso”, dijo el doctor Miguel Colón.

El infectólogo advirtió que, en comparación con la cantidad de personas que han recibido esta vacuna, son “casos aislados” los que se han documentado con coágulos tras recibir este producto. Dentro de la evaluación que harán las agencias pertinentes, dijo, se estudiará si se trata de personas con alguna condición previa que haya acelerado su formación.

Hay que esperar que los estudios lleguen a conclusiones antes de prender la alarma”, reiteró.

De hecho, comentó que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) están haciendo un estudio para analizar la razón de por qué personas vacunadas con los productos de Pfizer y Moderna contra el COVID-19 se han contagiado con el virus y han tenido que ser hospitalizados.

El infectólogo señaló que un artículo recién divulgado por la revista científica “New England Journal of Medicine” el pasado 9 de abril discute los efectos que ha tenido la vacuna de Astrazeneca contra este virus en países de la Unión Europea que lo utilizan. Explicó que tanto la vacuna de Astrazeneca como la de Johnson and Johnson fueron desarrolladas con un mecanismo similar. La de Astrazeneca, dijo, ha demostrado provocar en algunos casos cambios genéticos que producen un anticuerpo que genera agregación de plaquetas que facilitan la producción de trombos. Por eso, dijo, en Europa solo están administrando esta vacuna en adultos mayores ya que los casos que se han reportado de este evento han sido mayormente en menores de 60 años.

Los antibióticos tienen efectos secundarios severos y se utilizan porque el beneficio es más que el riesgo. Igual pasa con las vacunas. Por eso es muy temprano. Hay que esperar que se evalúe qué está ocurriendo”, sostuvo.

Agregó que desconoce si en Europa se ha tomado alguna medida para aplacar la posibilidad del desarrollo de coágulos entre los que han recibido la vacuna de Astrazeneca, como el uso de aspirina. Aún así, advirtió que una posible recomendación a medida de prevención sería el tomar una aspirina diaria de no más de 81 miligramos.

De lo que se sabe hasta la fecha, indicó, es que las mujeres han demostrado presentar más efectos secundarios que los hombres entre las vacunas que se han aprobado contra el COVID-19.

“La FDA (Administración federal de Drogas y Alimentos) va a ser bien precavida con esto (los efectos de la vacuna de Johnson & Johnson). Eso va a hacer un hoyo en la vacunación”, dijo.

El infectólogo insistió que suelen ser menos los reportes de efectos adversos a la vacuna en comparación con el universo de vacunados. Como ejemplo, mencionó que en Europa se han vacunado 82 millones de personas (con la de Astrazeneca) y no se han reportado muchos casos de estos eventos.

“Lo que tienen que hacer es estar pendientes a los síntomas, como frío en algunas extremidades, cambios de coloración, dolor en el pecho y síntomas respiratorios o cardíacos, pero no alarmarse. Simplemente, observar”, recomendó, por su parte, la doctora Ángeles Rodríguez, exepidemióloga del estado, a las personas vacunadas con este producto de Johnson & Johnson.

La experta conincidió en que el número de casos reportados con este evento adverso de coagulación es menor que el universo de vacunados. Resaltó, además, que no se debe olvidar que los estudios han encontrado que la vacuna no funciona en un 5% de las personas vacunadas.

Hay que esperar qué surge de la investigación y ver qué acciones correctivas se pueden tomar y en qué por ciento de las personas se presenta”, insistió.

Al igual que Colón, Rodríguez resaltó que también pueden ocurrir efectos adversos en otros tratamientos, como con los antibióticos, por lo cual siempre se debe hacer un balance de riesgos y beneficios. En el caso del COVID-19, dijo, los riesgos de la enfermedad han demostrado ser mayores que los beneficios que acompañan a la vacuna.

Rodríguez señaló, igualmente, que tomar una “aspirina de bebé” podría ayudar a evitar eventos de coagulación como los encontrados en los seis casos documentados de la vacuna de Johnson and Johnson, aunque resaltó que hay que tener en cuenta si la persona no tiene contraindicaciones para tomar estos medicamentos.

El doctor Lemuel Martínez, presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas, comentó, por su parte, que lo observado en los seis casos documentados en Estados Unidos coincide con eventos que han surgido en Europa con la vacuna de Astrazeneca, las cuales comparten la misma metodología de fabricación.

Hay que esperar que la FDA anuncie los pasos a seguir. No hay que hacer nada (por ahora). A los que tengan más riesgos de trombosis (coágulos sanguíneos), quizás no es la vacuna ideal (la de Johnson & Johnson)”, sostuvo.

Sin embargo, comentó que a Puerto Rico lo que estaban llegando eran 10,000 dosis semanales de esta vacuna, por lo cual se presume que no muchas personas han sido vacunadas con este producto en el país.

“El riesgo es bien pequeño, pero es bueno que esas cosas se revisen porque el factor de seguridad es bien importante. Algunos, cuando hacen anticuerpos a la vacuna (de Johnson & Johnson) hacen anticuerpos contra una proteína que parece ser la que activa esa cascada de coágulos. Pero todo eso está bajo investigación”, concluyó Martínez.