El mundo construye un nuevo orden financiero global

La pandemia parece haber logrado lo que no consiguió la crisis de las hipotecas subprime más de una década atrás: que el mundo entendiera que el sistema financiero tiene que salir de la lógica de la especulación y dedicarse a impulsar una economía sustentable e inclusiva.

De eso se trató “Finanzas en Común”, la primera cumbre mundial de Bancos de Desarrollo. Fue convocada por el presidente francés Emmanuel Macron en el marco de una revitalización del multilateralismo que necesariamente tiene que sobrevenir en la pospandemia si el mundo quiere resolver de manera coordinada y efectiva sus problemas económicos, sociales y ambientales.

El objetivo es simple pero importante: reconstruir la arquitectura financiera internacional, que en las últimas décadas se ha convertido en un verdadero casino global en el que el 90% de las transacciones son derivados financieros sin anclaje en bienes o servicios de la economía real.

Con ese propósito se convocó la creación de una alianza sin precedentes en la historia de 450 Bancos de Desarrollo, de alcance internacional, regional, nacional y local, para coordinar y liderar la transformación hacia un sistema financiero que direccione recursos hacia la construcción y la reconstrucción de la economía global. El Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) participó de esta primera cumbre en París el 9-12 de noviembre como integrante del Club Internacional de Finanzas para el Desarrollo (IDFC por sus siglas en inglés).

¿Por qué los bancos de desarrollo son la pieza clave en esta transformación? Porque en conjunto dan cuenta del 10% de las inversiones mundiales, más de USD 2 billones al año. Además, tienen en sus mandatos el objetivo de ser anti-cíclicos y de asistir a los sectores estratégicos de las economías. A contrapelo de la “mano invisible” del mercado, los bancos de desarrollo son “las manos visibles” con las que nuestras sociedades pueden movilizar hoy los recursos que construyan el mundo que queremos tener mañana.

No es casualidad que la Cumbre haya tenido la participación del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres; la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva; y el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, entre otros. El mundo nunca logró salir de la pandemia financiera que disparó la caída de Lehman Brothers en 2008, sino que apenas mitigó sus efectos. La respuesta descoordinada a la pandemia del COVID-19 también es resultado indirecto de aquel fracaso.

Ahora no hay mucho más margen para el error o la falta de cooperación. Como señaló el presidente Alberto Fernández en su intervención en la Cumbre, la “nueva normalidad” pospandemia tiene que ser más inclusiva, sustentable y solidaria porque de esta crisis y otras como el cambio climático nos tenemos que salvar todos juntos. De nada sirve tener el mejor camarote cuando el barco choca un iceberg.

En este contexto es que el presidente anunció el compromiso del BICE de financiar un mínimo de USD 500 millones hasta el 2023 en proyectos que impactarán positivamente en al menos 11 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de Naciones Unidas, incluyendo: Trabajo Decente y Crecimiento Económico; Industria, Innovación e Infraestructura; Reducción de la Desigualdad e Igualdad de Género; Agua y Saneamiento; y Combate a la Pobreza.

Argentina puede jugar un papel importante en la nueva fase de la globalización que se inicia, dadas nuestras capacidades productivas y de innovación en sectores que son y serán fundamentales para la agenda que viene, como la agroindustria, la salud, la energía, la minería y la economía del conocimiento, entre otros. Es clave que demos la pelea por esta nueva infraestructura financiera global, que tiene la banca pública de desarrollo en el centro, tanto en los foros internacionales como en nuestra movilización del ahorro nacional hacia la inversión productiva sustentable. En esa cancha define el partido que viene.

*Presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).