Trump corre desde atrás a Biden y recibe el fuego amigo de senadores republicanos

A tres semanas de las elecciones presidenciales, Donald Trump continúa con su campaña frenética Estado por Estado, mientras senadores republicanos expresan públicamente su preocupación por una eventual derrota frente a Joe Biden. Si bien el mandatario pasó esta semana a la ofensiva, con múltiples entrevistas en los medios de comunicación, las encuestas y un tercer pico de coronavirus, que se propaga en distritos cruciales del Medio Oeste, amenazan su reelección el próximo 3 de noviembre.

“Los números de las encuestas se ven muy fuertes. Grandes multitudes, un gran entusiasmo. Una ola roja gigante está en camino”, escribió ayer en su cuenta de Twitter. Sin embargo, su optimismo no es compartido por miembros destacados de su partido, como el senador de Nebraska Ben Sasse; Lindsey Graham, de Carolina del Sur; y Ted Cruz, de Texas.

Fuego amigo. Según publicó el diario The Washington Examiner, Sasse afirmó en una llamada telefónica con electores que una derrota de Trump es “probable” y que los republicanos también se arriesgan a perder el Senado. “Estamos ante un tsunami azul”, aseveró, refiriéndose al color de los demócratas. No está claro si se trató de un “sincericidio” o de un esfuerzo por movilizar a las bases republicanas y retener su banca en el Senado.  

El senador, doctorado en Historia por la Universidad de Yale, calificó al presidente como alguien “narcisista” y “obsesionado con la televisión”. “Se burla de los evangélicos a puerta cerrada. Su familia ha tratado la presidencia como una oportunidad de negocios. Ha coqueteado con los supremacistas blancos”, añadió. 

Sasse no fue el primer senador republicano que dispara contra Trump. Ted Cruz, su ex rival en las primarias de 2016, dijo que el partido podría sufrir “una masacre” de proporciones similares al Watergate. En tanto, Lindsey Graham, que lucha por retener su escaño en el conservador estado de Carolina del Sur, opinó que los demócratas “tienen una buena chance de recuperar la Casa Blanca”.

Campaña. Ajeno a las críticas de sus correligionarios, el presidente visitó ayer Georgia y Florida, donde necesita ganar para continuar cuatro años más en el poder. Los sondeos vaticinan su derrota. Según el promedio elaborado por Real Clear Politics, Biden lo aventaja por nueve puntos a nivel nacional, mientras que la brecha en Georgia es de 1,2% y en Florida del 1,7%. 

Durante casi tres décadas, ningún candidato presidencial demócrata ganó en Georgia, donde el presidente derrotó en 2016 a Hillary Clinton por 5,1 puntos. Según un reciente sondeo de Quinnipiac, el 54% de los consultados en ese distrito reprueban la gestión de la pandemia del jefe de Estado. “Las luces de advertencia están parpadeando en rojo y las alarmas se están disparando”, dijo el analista de la Universidad de Quinnipiac, Tim Malloy.

Florida es otro lugar clave tanto para republicanos como demócratas, ya que reparte 29 delegados para el Colegio Electoral. Allí, Trump tiene su residencia legal, el club Mar-a-Lago, donde suele recibir dignatarios extranjeros, como hizo con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Si bien el presidente está abajo en las encuestas, confía en obtener el respaldo de los latinos con críticas a Nicolás Maduro y el congelamiento de las relaciones diplomáticas con Cuba.

Mientras tanto, Biden viajó ayer a Michigan, donde Trump ganó en 2016 por apenas 10 mil votos, pese a ser un tradicional bastión demócrata. El ex vicepresidente encabezó un acto de campaña con líderes religiosos de la comunidad afroamericana, con el objetivo de lograr una masiva participación de ese grupo en las próximas elecciones.

Rating. El duelo de “Town Halls” del jueves por la noche terminó con una victoria demócrata, con 13,9 millones de espectadores observando a Biden en ABC, mientras que 13 millones se sentaban frente al televisor para oír a Trump. Lo llamativo del dato es que mientras una sola cadena transmitió al demócrata, el presidente estuvo al aire en NBC y en sus dos canales de cable: MSNBC y CNBC.  

El rating, medido por la empresa Nielsen, sólo revela la audiencia televisiva, dejando de lado a la de Internet. Sin embargo, es un dato que Trump suele observar desde que condujo el reality The Apprentice, su resurgimiento mediático, político y empresarial. Para el presidente, las elecciones son también show, en las que que gana quien logra conquistar la audiencia más numerosa.

Déficit fiscal récord 

El déficit fiscal de Estados Unidos alcanzó en 2020 un nuevo récord, al superar los 3 billones de dólares por los gastos para contener la crisis económica causada por la pandemia, informó ayer el Departamento del Tesoro. En 2019 el déficit había sido apenas de 984.000 millones de dólares. La asistencia social y la caída de la recaudación fiscal dispararon el déficit un 218% con respecto al ejercicio anterior.

Se trata del déficit de las cuentas públicas más alto en la historia de Estados Unidos, más del doble del registrado en 2009 cuando, en plena recesión por la crisis hipotecaria, el rojo alcanzó 1,4 billones de dólares. Los ingresos del fisco alcanzaron 3,42 billones de dólares, por debajo de lo esperado, debido a un brutal quiebre de la actividad económica a partir de marzo tras las medidas de confinamiento para enfrentar el Covid-19.

La caída de ingresos de empresas y hogares disminuyó los pagos de impuestos. En tanto, el gasto público aumentó “considerablemente”, lo que generó la mayor parte del incremento del déficit, según destacó el Tesoro en un comunicado