L’Osservatore Romano de esta semana: «No hay que maquillar el alma para rezar»

Este nuevo ejemplar del L ́ Osservatore Romano en lengua española está encabezado con las palabras del Papa Francisco expresadas en la audiencia general:  “No hay que maquillar el alma para rezar”. En este tradicional encuentro catequístico de los miércoles, el Santo Padre prosiguió con el tema de la oración, que había discontinuado para dedicar nueve homilías referidas a la sanación del mundo en tiempos de pandemia. El Papa Bergoglio también declaró que: “La oración de los salmos es el testimonio de este grito:  un grito múltiple, porque en la vida el dolor asume mil formas, y toma el nombre de enfermedad, odio, guerra, persecución, desconfianza…   Hasta   el   “escándalo”  supremo,  el  de  la  muerte. La  muerte  aparece  en el  Salterio  como   la   más   irracional   enemiga   del hombre: ¿qué delito  merece un  castigo  tan  cruel,  que  conlleva  la  aniquilación  y  el  final?  El  orante  de  los salmos  pide  a  Dios  intervenir  donde todos  los  esfuerzos  humanos  son  vanos.  Por  esto  la  oración,  ya  en  sí misma,  es  camino  de  salvación  e  inicio  de  salvación”. El texto completo de esta homilía pronunciada en el aula Pablo VI,  se publica en forma completa en la página doce de esta edición.

Al igual que con la audiencia general, en esta edición del periódico de la Santa Sede, se incluye el texto oficial del mensaje de Francisco en el tradicional Ángelus dominical. En esta oportunidad, el Sumo Ponfíce recordó que “Nadie está excluido de la casa de Dios”, comentando desde la ventana del Palacio Apostólico, la parábola del banquete nupcial narrada en el Evangelio de San Mateo. En esa homilía, que se transcribe en forma completa en la segunda página, Francisco expresó que: “También  los que viven  al  margen, incluso los rechazados y despreciados por la sociedad, son  considerados  por Dios dignos de su amor. Él  prepara su banquete para todos: justos y pecadores,  buenos y malos, inteligentes e incultos”. En un mismo sentido teologal, pero tomando un texto similar del Evangelio de San Lucas, el columnista Marcelo Figueroa, reflexiona sobre el mismo tema bajo el título “Todos hermanos en el banquete del Reino de Dios”. En el artículo del presbítero protestante argentino, publicado en la página cuatro, Figueroa expresa que: “En definitiva, desde los Evangelios fluye la invitación a un  banquete particular y  único con un lema en la tarjeta de invitación: ¡Todos somos   igualmente hermanos, fraternos, comensales, invitados, integrados  e interconectados  en  la mesa que tiene al reino de Dios como anfitrión”.

Se destaca en la doble página central de esta edición la beatificación del joven Carlo Acutis, declarada el sábado 10 de octubre en el marco único de la Basílica Superior de San Francisco de Asís. El Papa estuvo representado por el Cardenal Agostino Vallini, Legado pontificio para las basílicas de San Francisco y Santa María de los Ángeles. Su santidad es verdaderamente esencial. Es fácil de contar. Fue, hasta el fondo, un chico de nuestro tiempo. Entre la escuela y la familia, entre los viajes y el deporte, entre la música y la informática. Pero con un secreto fundamental que preside todo su camino humano y crisitiano: el amor a Jesús en la Eucaristía. Para entenderlo, hay que empezar desde aquí. Le encantaba decir: “La Eucaristía es mi autopista al cielo”.

Como es habitual, en esta edición semanal española del periódico del Vaticano, se incluyen homilías, discursos y mensajes del Santo Padre. Tal es el caso de su mensaje enviado a los participantes de la sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias, que se celebró del 7 al 9 de octubre. En el mismo, que se publica en la página tercera, el Papa reclamó “Soluciones justas e inclusivas para salir de la crisis provocadas por la pandemia del Covid-19”. También, en la página quinta, se publica el mensaje del Papa a la Consulta Femenina del Pontificio Consejo de la Cultura. En esa oportunidad, Francisco resaltó que: “A  través de la escucha y la atención que prestan a las necesidades de los demás, y con una marcada capacidad de sostener dinámicas de justicia en un clima de “calor  doméstico”, en los diferentes ambientes sociales en los  que obran», las «mujeres  son  protagonistas de una Iglesia en salida”. Finalmente, y en la página once, se incluye el discurso dirigido por el Papa Francisco a una delegación de la arquidiócesis de Rávena-Cervia, en ocasión del Año Dantesco. El Papa expresó entre otros conceptos que esta celebración “es una invitación a la esperanza, esa esperanza de la que Dante es profeta”.