Apuesta oficial para que China prenda el motor de la inversión

El gobierno de Alberto Fernández apuesta a China como una de las chispas que encienda el motor productivo de la Argentina en materia de infraestructura federal. Y con esa expectativa, trabajan desde enero en un amplio registro de más de 60 proyectos de inversión para ofrecer tanto a Beijing como al resto del mundo en los próximos meses.

Su lectura es que no se trata de un listado excluyente. Al contrario, entienden que, aún en el marco de la dura disputa geopolítica entre Washington y Beijing, hay margen para moverse por el delicado equilibrio del centro y aprovechar lo mejor del vínculo con ambas naciones. Sostienen que ese enfrentamiento llegó para quedarse por años.

El registro no tiene todavía forma final. Más bien se trata de un primer borrador de prioridades que compila, a partir de la consulta con otros ministerios nacionales, una oferta de proyectos a desarrollar, de diverso tamaño, costo e impacto a lo largo y ancho del país. Esencialmente, obras de logística aunque también hay otro tipo de infraestructura vinculada al campo energético, las telecomunicaciones y, por supuesto, la producción agropecuaria e industrial. Lo que se pondera es su capacidad de generar divisas a través de exportaciones o encadenamientos productivos.
Como segundo socio comercial de la Argentina con creciente interés en el campo del financiamiento, China figura como uno de los inversores a seducir. La lista de proyectos debe ser depurada aún con lápiz fino y adquirir forma concreta antes de su formulación. También involucrar a las provincias. “Es un cuerpo en movimiento”, lo describió un funcionario de la Cancillería a PERFIL. Para China, que ya expresó interés por incrementar su integración con la Argentina, varias de estas iniciativas pueden ser la llave para subir al siguiente nivel.

Lo que China le ofrece y pide a la Argentina para potenciar su alianza

De momento, en el Gobierno aclaran que no es un listado exclusivo para Beijing sino que están dispuestos a repartirlo entre varios oferentes. Piensan, sobre todo, en Estados Unidos, el principal inversor en el país y uno que toma nota de la amistad entre Buenos Aires y Beijing. Washington diseña su propio programa de inversiones llamado América Crece en campos similares a los que China tiene en la mira aunque con un menor desarrollo. La campaña electoral no modificará sus planes de lanzarse a la reconquista del continente si bien los mantiene en pausa. Desde el gobierno argentino, no obstante, apuestan a la complementación a través de ambos rivales.

Mientras tanto, China avanza con paso firme tal como se vio esta semana en la comunicación entre los presidentes Alberto Fernández y Xi Jinping. Con su estilo confuciano, supieron tejer un lazo por encima de la grieta local y con un objetivo específico: incorporar al país como un eslabón clave en la plataforma con la que piensan su propia globalización, la denominada Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda. En su cumbre inaugural, en 2017, estuvo presente Mauricio Macri. Cuando llamen a la tercera, el año próximo, le tocará a Fernández.

De momento, Beijing le dice a Buenos Aires que cualquier inversión futura, como las que figuran en ese registro de 60 proyectos, sería más simple de concretar si forma parte de la Franja y de la Ruta. Para la Argentina parece ser solo cuestión de tiempo.

Una embajada clave

Durante la última década, la embajada argentina en Beijing ha crecido en relevancia dentro del reparto de influencias de cada gestión. El común denominador pareciera ser el perfil técnico del elegido como su formación comercial y específica sobre la nación asiática.

Durante las presidencias de Cristina Kirchner, la misión estuvo a cargo de César Mayoral y Gustavo Martino, funcionarios del servicio exterior. Mauricio Macri, en cambio, depositó la confianza en un embajador “político”, con amplia experiencia tanto en la diplomacia en general —había representado al país ante Bruselas, Brasilia y Washington— como en la historia de la potencia asiática en particular: Diego Guelar.

Con el Frente de Todos, la embajada pasó a manos de Luis María Kreckler, uno de los diplomáticos con seguidores propios dentro del ministerio y aceitado perfil comercial acompañado por Sabino Vaca Narvaja, académico especializado en China, como representante Especial para la Promoción Comercial e Inversiones.