L’Osservatore Romano de esta semana: «Escuchar la sabiduría del pueblo»

La edición en lengua española del L´Osservatore Romano de esta semana se presenta en un formato especial, dado que contiene casi el doble de las páginas habituales. Esto se debe a que se publica en forma completa y oficial el documento “Samaritanus Bonus” sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. La carta eclesial emitida por la Congregación para la doctrina de la Fe, ocupa la mitad de las páginas de este ejemplar del periódico de la Santa Sede.

Como en las semanas anteriores, nuevamente se destaca desde el título de la portada: “Escuchar la sabiduría del pueblo y a los más débiles”, la catequesis del Papa Francisco de los miércoles. En su ciclo “Sanar el mundo en tiempos de pandemia”, el Papa Bergoglio en oportunidad de las audiencias generales esta vez habló sobre los conceptos de subsidiariedad desde la virtud y la esperanza. Desde el patio de San Dámaso, el Sumo Pontífice expresó que “hay una colaboración de arriba hacia abajo, del Estado central al pueblo y de abajo hacia arriba: de las asociaciones populares hacia arriba. Y esto es precisamente el ejercicio del principio de subsidiariedad. Cada uno debe tener la posibilidad de asumir la propia responsabilidad en los procesos de sanación de la sociedad de la que forma parte. ¡Hay que dejar hablar a todos! Es así como funciona el principio de subsidiariedad. No podemos dejar fuera de la participación a esta gente; su sabiduría, la sabiduría de los grupos más humildes no puede dejarse de lado. Hoy, esta falta de respeto del principio de subsidiariedad se ha difundido como un virus. Pensemos en las grandes medidas de ayudas financieras realizadas por los Estados. Se escucha más a las grandes compañías financieras que a la gente o aquellos que mueven la economía real. Se escucha más a las compañías multinacionales que a los movimientos sociales”.

Dada la amplia difusión en el mundo de eventuales nuevas vacunas contra el Covid-19, en su discurso a los miembros de la fundación Banco Farmacéutico, el Papa Francisco reiteró que las mismas deberían ser “universales y no accesibles solo a los más ricos”. En ese sentido expresó también que: Quien vive en la pobreza, es pobre en todo, incluso en las medicinas, y por lo tanto su salud es más vulnerable. A veces se corre el riesgo de no poder recibir tratamiento por falta de dinero o porque algunas personas en el mundo no tienen acceso a ciertos medicamentos. También existe una “marginalidad farmacéutica”. Y esto hay que decirlo. Así se crea una brecha más entre las naciones y entre los pueblos. Desde el punto de vista ético, si existe la posibilidad de curar una enfermedad con un medicamento, éste debería estar al alcance de todos, de lo contrario se comete una injusticia. Demasiadas personas, demasiados niños siguen muriendo en el mundo porque no pueden tener ese medicamento, o esa vacuna, que está disponible en otras regiones. Conocemos el peligro de la globalización de la indiferencia. Les propongo, en cambio, globalizar el tratamiento, es decir, la posibilidad de acceso a esos medicamentos que podrían salvar tantas vidas para todas las poblaciones”.

Además de las publicaciones oficiales y completas del Santo Padre, como lo es el habitual Ángelus dominical, este ejemplar contiene una nota especial sobre el cierre del Foro “Del derecho al agua al derecho a la esperanza” llevado adelante desde Buenos Aires. Los organizadores de este, el IDGCE y la REPAM, destacaron la presencia del lingüista norteamericano Noam Chomsky. El pensador estadounidense se refirió a las grandes crisis que atraviesa la humanidad: democrática, económica, climática y ahora sanitaria para hacer un llamado a nuevos líderes y al conjunto de la sociedad: «Necesitamos un esfuerzo comunitario”. Además, afirmó que la coyuntura actual, más que dilemas, presenta un pronóstico poco favorable para el planeta: “Internacionalismo o extinción, eso es lo que enfrentamos. No hay manera de que la humanidad pueda sobrevivir a diez metros más de aumento de los niveles del mar», advirtió. Además de eso, reconoció que el trabajo del Papa Francisco es “una llamada de atención para enfrentar esta crisis”