A los 93 años, el papa emérito Benedicto XVI está «extremadamente frágil»

El papa emérito Benedicto XVI, de 93 años, sufre una enfermedad infecciosa en el rostro y está «extremadamente frágil», según un artículo del diario regional alemán Passauer Neue Presse, que cita al biógrafo Peter Seewald. El antecesor del papa Francisco sufre de erisipela en la cara, una enfermedad infecciosa que se caracteriza por hinchazón y placas rojizas, que causa mucho picor y dolores agudos, afirma el periódico.

Según Seewald, el papa emérito se encuentra ahora extremadamente frágil (…) Su capacidad intelectual y la memoria no se han visto afectadas, pero su voz apenas es audible», escribe el Passauer Neue Presse

Peter Seewald se reunió el sábado en Roma con Benedicto XVI para presentarle su biografía. «Durante este encuentro, el papa emérito, a pesar de la enfermedad, se mostró optimista y dijo que si tiene más fuerza, quizá retome la pluma», agregó. 

Entre otras revelaciones, el periodista dice que Benedicto ya tiene redactado su testamento, que se publicará después de su muerte, pero anticipó que el papa alemán eligió como su lugar de descanso final la antigua tumba de Juan Pablo II en la cripta de la Basílica de San Pedro. «Se sintió particularmente apegado a este predecesor. Su sarcófago ahora es adorado en una capilla lateral al lado de la Pietà Michelangelos en el área de entrada de la Basílica de San Pedro», dice el periódico.

Nacido el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, una pequeña localidad de Baviera, Joseph Aloisius Ratzinger fue el menor de los tres hijos de Joseph Ratzinger, un oficial de Policía, y su esposa Maria. Su hermano mayor Georg, también sacerdote, murió en junio.

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Pese a que su padre se oponía al nazismo, Ratzinger fue obligado a sumarse a las Juventudes Hitlerianas y estuvo destinado en una batería antiaérea durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde estudió filosofía y teología en la Universidad de Múnich y se ordenó sacerdote en 1951. Dos años más tarde se doctoró en teología y tuvo una exitosa carrera académica en las universidades de Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona.

En 1977 fue nombrado arzobispo de Múnich y Freising y fue proclamado cardenal por el papa Paulo VI. En 1981 Juan Pablo II lo nombró prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un cargo que lo convirtió en el principal custodio de la doctrina hasta ser nombrado papa en 2005.

El 11 de febrero de 2013 y después de casi ocho años como papa, Ratzinger comunicaba a los cardenales de forma totalmente inesperada su deseo de renunciar al pontificado, siendo el primer papa en renunciar en casi 600 años.

Alegó para ello motivos de salud y desde entonces ha llevado una vida monacal en un pequeño monasterio del Vaticano: «Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio de Pedro».

El papa alemán parecía desbordado por las dudosas prácticas y supuesto lavado de dinero en el Banco Vaticano y los escándalos de pedofilia dentro de la Iglesia. A lo que se sumó en los últimos meses el escándalo VatiLeaks, la filtración de documentos por parte de su secretario personal que daban a entender que había todo tipo de manejos a espaldas de Benedicto.

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DS